tras el equinoccio de primavera.
Es Semana Santa, según el Concilio de Nicea.
Este año, y sería a fuerza de comer magdalenas con chocolate, no tengo fotos en casa de Juan Porcel. Ruego un alma caritativa mande fotos del magnífico agasajo.
Lo mismo digo de nuestra parada en casa de nuestro trombón (y este año oboe, también) Pedro Granados. Pillé la Coca-Cola ofrecida y el sillón con tantas ganas que se me fue el santo al cielo y no eché fotos.
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